El lunes 21 de enero se nombraba
en Bruselas a Jeroen Dijsselbloem nuevo líder del Eurogrupo en sustitución de Jean
Claude Juncker, pero España, fue el único de los 17 países pertenecientes al
organismo que se abstuvo en la votación. El Eurogrupo, que está formado por los
ministros de economía de los países representados, tuvo como respuesta al
nombramiento del nuevo presidente, el silencio del ministro de economía español
Luis de Guindos. Aunque en un primer momento nadie sabía las causas de la
negativa española, Guindos no tardó en transmitir a los medios que no había
votado en señal de protesta porque España "está infrarepresentada en las
instituciones comunitarias". El ministro se refería al episodio sucedido
en mayo del año pasado cuando José Manuel González-Páramo se quedó sin su
puesto en el BCE, lo que provocó las quejas del gobierno español por el reparto
de puestos de responsabilidad en las instituciones europeas. Aún así, de Guindos
aseguró que “una vez que está elegido (Dijsselbloem), España, como no podía ser
de otra forma, va a cooperar de forma próxima y absoluta porque estamos todos
en el mismo barco". Hace poco más de un mes, España también intentó
bloquear a Yves Mersch para que no pudiera ser nombrado nuevo miembro del
consejo de gobierno del BCE, como forma de protesta. Las acciones de los
representantes españoles no parecen haber surtido efecto en ninguno de los dos
casos y el expresidente del Eurogrupo, Juncker, ha respondido que “la
abstención de España no tiene consecuencias dramáticas”. La situación de
inestabilidad y crisis en España han favorecido su debilitamiento en los
puestos de mando de las instituciones europeas, a pesar de ser su cuarta
economía.
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