A principios del curso académico pasado, los alumnos de las universidades públicas vieron cómo sus bolsillos se vaciaban más de la cuenta debido al aumento de los precios y tasas universitarias. Algunos no pudieron continuar con sus estudios y tuvieron que abandonarlos. El resto, no tuvo más remedio que pagar. El origen de las subidas lleva al gobierno, el cual impuso un nuevo sistema el año pasado, dentro de su reforma universitaria, de manera que el alumno tiene que hacerse cargo en su matrícula de carrera del valor real de sus estudios, pagando entre un 15-25% más. Además, se penaliza a los alumnos que repiten asignatura, con un aumento de su matrícula. Al mismo tiempo, los másteres, cada día más solicitados, también se han visto afectados por las subidas y actualmente en España, los oficiales cuestan de media más de 2.000 euros. En apenas un año sus precios en instituciones públicas, se han encarecido entre un 37-68%. El problema viene cuando hacer un máster se hace indispensable para ejercer una profesión, como ocurre con ciertas ingenierías. Hay quienes se están endeudando para hacerlos, otros los están aplazando, con la esperanza de que terminen bajando de nuevo los precios si la gente deja de solicitarlos. Por otro lado, las propias comunidades autónomas varían enormemente los precios de sus másteres, de forma que existe hasta un 170% de diferencia entre Galicia, con los másteres más baratos y Gran Canaria, con los más caros. Resulta que la reforma del sistema llevada a cabo por el gobierno, está dejando a muchos estudiantes por el camino que, a pesar de su deseo de continuar formándose y progresando en su trayectoria profesional, terminan siendo relegados a aparcar sus estudios debido al encarecimiento de los precios de las matrículas, tanto en las carreras universitarias como másteres, posgrados, doctorados, etc.
Fuente: El País






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